Pergamino lo tiene. Aristule tuvo una gran pelea y es campeón Argentino y Latino

El boxeador radicado en Pergamino logró arrebatarle los títulos Argentino y Latino al sanjuanino Fabián Orozco tras un notable nocaut en el noveno round. En el gimnasio del Parque Municipal se vivió una gran fiesta y el “dale campeón, dale campeón”, explotó en el recinto.
El viernes por la noche, en el gimnasio del Parque Municipal se vivió una noche inolvidable. Julián “Chispita” Aristule, que fue adoptado definitivamente por los pergaminenses, también disfrutó de una velada histórica para él, sin dudas la más importante de su carrera hasta el momento y le será muy difícil olvidar.

Es que la ovación que le regaló el público tras la notable victoria por nocaut en el noveno round, fue impresionante. Desde los cuatro costados retumbaba el “Dale campeón, dale campeón”, mientras “Chispita”, muy emocionado, levantaba y exhibía su cinturón de flamante campeón Argentino de la categoría súpergallo y Latino de la Organización Mundial de Boxeo.
Los antecedentes previos eran favorables para Aristule ante Orozco porque en 2013, el representante de nuestra ciudad le había ganado por un espectacular nocaut en el segundo round. Sin embargo, el sanjuanino supo reponerse de aquella dura derrota y lo hizo en gran forma ya que recuperó el título Latino y consiguió ni más ni menos que el Argentino de los Súpergallo.

Pero tenía la espina clavada y quería revancha con Aristule, entonces aceptó la revancha y expuso sus dos cetros.
Gracias al aporte de empresas locales y de la Municipalidad de Pergamino, sumado a las gestiones el promotor  y manager local, Juan “Kanga” Bonet, la pelea pudo llevarse a cabo en Pergamino, algo muy importante en el boxeo.

Tener la localía sin dudas que siempre es beneficioso. Y los condimentos siguieron aumentando porque vino TYC Sports con el reconocido periodista Walter Nelson a la cabeza para televisa en vivo todo el festival con más de tres horas de transmisión. Como si fuera poco también acudió a la fiesta el gran Marcos “Chino” Maidana (ver Maidana…) que recibió otra de las grandes ovaciones de la noche.

Con este panorama, pasadas las 23:00, bajo las luces multicolores y la música a todo volumen, Fabián Orozco (55,300 kg.) y Julián Aristule (55,300 kg,), saltaron al cuadrilátero junto al juez de la contienda, el señor Hernán Guajardo.  Y la campana sonó para dar inicio a una pelea que comenzó siendo pareja pero donde a poco de comenzada, Aristule sufrió un cabezazo que le provocó un profundo corte en su ceja izquierda que preocupó al boxeador, pero cuando fue al rincón, “Kanga” Bonet trabajó rápido y muy bien, ya que le paró el sangrado y controló el corte.

En el segundo asalto, Aristule comenzó a trabajar abajo, con la derecha siempre en punta y procurando meter la izquierda en gancho o cross. En un pasaje de ese round “Chispita” llegó a fondo y conmovió a Orozco que una vez más sintió el rigor de la potente izquierda de Aristule. De a poco la pelea empezó a volcarse a favor de Aristule quien fue el que más claro llegó ante un Orozco que cuando intentó ir al cruce, perdió porque no pudo controlar la izquierda del cordobés radicado en Pergamino.

La primera gran explosión de la noche llegó en el sexto asalto. Aristule pudo llegar firme con una mano izquierda en cross que conmovió a Orozco por lo que el árbitro Guajardo debió darle la cuenta de protección. Sin embargo la campana salvó al sanjuanino que a esa altura estaba muy sentido.
Aristule salió a buscar la definición en el séptimo round pero desde su rincón le pidieron  serenidad para que no tire todo y se quede sin aire, más aún teniendo en cuenta que desde los primeros asaltos “Chispita” tenía una molestia en la zona hepática y no querían sorpresas ante una contra de Orozco. Entonces se planteó una pelea inteligente. Julián se movió por el cuadrilátero, metió fuertes manos abajo y fue paciente. Las tarjetas lo marcaban ganador hasta la octava vuelta y ya quedaba muy poco.
Pero en el noveno llegó el momento. Orozco quedó a merced del nocaut y Aristule, muy rápido de piernas y golpes, no dejó pasar la posibilidad. Metió una mano izquierda arriba, Orozco comenzó a retroceder y allí “Chispita” sacó toda su artillería porque entendió que era el momento y así fue. Guajardo comenzó el conteo pero paró la pelea porque no tuvo respuestas de Orozco y se decretó el nocaut técnico. A partir de allí todo fue festejo y algarabía. El abrazo del nuevo campeón Argentino y Latino con su equipo de trabajo (“Kanga” Bonet y Agustín Felice) fue interminable. Y cuando subió al ring su pequeña hija. Todo esto con la mejor música de fondo que esta vez la puso el público: “Dale campeón, dale campeón, dale campeón”, sonó uno y otra vez desde Pergamino hasta el mundo por la pantalla chica.
Julián Evaristo Aristule fue un justo ganador de la pelea y de los títulos. Otra vez está en carrera a nivel internacional y sabe que es el nuevo monarca de los súpergallo en el país, algo que es muy importante en el mundo del boxeo. Ser campeón Argentino tiene un valor enorme para los boxeadores y Aristule lo consiguió. Ahora vendrá un merecido descanso y después a pensar en un futuro que aparece muy promisorio. Pero todavía, “Chispita”, está disfrutando de su noche mágica, de su velada soñada, y bien merecido lo tiene.

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