Encendido discurso de campaña de la Presidenta por el 25 de Mayo

En un mensaje por cadena, pidió “continuidad” para el proyecto kirchnerista; “El proceso de transformación debe continuar”, dijo; no habló de la fecha patria

Por Mariana Verón  | LA NACION

La multitud se perdía entre las calles, incalculable. Ante una de las más grandes movilizaciones del kirchnerismo en estos 12 años de poder, Cristina Kirchner se despedía ayer de su última Plaza de Mayo con un llamado a la continuidad de su proyecto político en la previa a las elecciones que definirán el rumbo del país a partir del 10 de diciembre.

La rodeaban gobernadores, ministros, intendentes y su familia, con su nieto Néstor Iván en primer plano. Con una larga descripción de los inicios del kirchnerismo, y entre una mezcla de palabras duras y la voz quebrada de un tiempo que se le va, no dudó en mostrarse como la principal electora para cuando en agosto comience a delinearse el futuro gobierno. “Este proceso de transformación debe continuar. No es continuidad o cambio. ¡Por Dios! Los que quieren cambio que nos expliquen a todos qué quieren”, se exaltó ya casi llegando al final de una larga cadena nacional que duró una hora y veinte minutos.

La Presidenta demostró ayer con su plaza que mantendrá la centralidad política hasta que las urnas manden. “Les digo a todos los que tienen legítimas aspiraciones de conducir el país, sus provincias y municipios, que siempre piensen que va a ser difícil cuando intenten defender los intereses de las mayorías”, los adoctrinó.

Su discurso, interrumpido una media docena de veces por los cantos de la militancia que se ubicó en la primera línea cerca del escenario, fue tomando temperatura con las críticas que le dedicó a la oposición, pero sobre todo a la prensa, el principal eje de sus cuestionamientos. De alguna manera, su mensaje fue una réplica de sus años en el poder, una gestión cruzada por su larga batalla por la aplicación de la ley de medios.

“Pueden difamar a mi hija, maltratar a mi hijo y decir de mí cualquier cosa. Pero quédense tranquilos que mientras sea presidenta voy a seguir defendiendo los intereses de mi país”, apuntó, en un tono elevado que fue moderando cuando llegaba al final. “No tengo nada de qué avergonzarme. No tengo ninguna cuenta en el exterior, al contrario, les descubrieron a otros miles de cuentas y sin embargo no salieron informes en ningún programa”, se quejó, dolida por las que se habían publicado en contra de su familia. Florencia, embarazada, y Máximo, con su pequeño hijo, la acompañaban junto al gabinete nacional.

La Presidenta hizo una férrea defensa de su gobierno. Equidistante, evitó mostrar gesto alguno hacia los dos candidatos que representarán en las primarias al kirchnerismo, Daniel Scioli y Florencio Randazzo, junto a ella sobre el escenario. Ayer fue sólo su día. Y lo aprovechó para plantar bandera sobre lo que espera de esa multitud que le regalaba la última Plaza de Mayo colmada.

“No se trata de irse o de quedarse. Éste es un proyecto colectivo que no puede depender de una sola persona”, les reclamó a quienes la escuchaban en una noche en la que el clima cálido acompañó la fiesta kirchnerista. Fue entonces cuando les habló a sus seguidores. Dijo que dependía de ellos “que este proyecto sea llevado adelante”, les pidió “cuidar lo logrado” y les marcó el camino que deberán tomar en las urnas: “Ustedes son los verdaderos dueños del destino. Les pido que no tengan miedo. Muchos me preguntan qué va a pasar. Va a pasar lo que ustedes quieran que pase, porque ustedes son los que están empoderados, son los titulares de los derechos”.

Para la oposición hubo menos críticas que para los medios, a quienes acusó de complicidad con la dictadura, y se quejó de los pronósticos en contra de su gestión. “Hemos podido demostrar que no era un veranito, como siempre decían en las crónicas periodísticas. ¡Señores, vamos por 12 veranos para la Argentina y queremos un número 13″, abundó, mostrándose ganadora.

Esta vez no hubo críticas para los empresarios como en otros discursos, pero sí, aunque solapadas, para los gremios. Como una advertencia sobre el rol que se imagina para después del 10 de diciembre, los llamó a mantener los actuales reclamos hacia el próximo gobierno y se mostró dolida por el trabado proceso de las últimas negociaciones paritarias. “Espero que mis compañeros de la CGT sigan pidiendo y luchando como lo han hecho durante la gestión de Néstor y la mía, porque si no lo hacen les voy a decir a los trabajadores que cambien de dirigentes sindicales”. Junto a ella estaba Antonio Caló, el jefe de la CGT oficial.

Sin dar nombres, se quejó elípticamente de Mauricio Macri por no haber acompañado la estatización de Aerolíneas o YPF y como despedida les habló a todos, en clara clave electoral. “Con una mano en el corazón, piensen cómo estaban en mayo de 2003″, pidió.

El final llegó en un tono casi susurrante: “Olvídense que algunos dicen que soy soberbia y poco humilde, son defectos que tengo. Quiero darles las gracias a todos porque yo sé que en el fondo saben que las decisiones políticas más importantes que tomamos fueron para todos”. Después bailó y disfrutó de su última plaza.

MENSAJE A LOS CANDIDATOS

“A todos los que tienen aspiraciones de conducir el país, piensen que va a ser difícil cuando intenten defender los intereses de las mayorías”

CUENTAS EN EL EXTERIOR

“No tengo nada de qué avergonzarme. No tengo ninguna cuenta en el exterior, al contrario, les descubrieron a otros miles de cuentas”

AL SINDICALISMO OPOSITOR

“Espero que mis compañeros de la CGT sigan pidiendo y luchando como lo han hecho durante la gestión de Néstor y la mía”.

La Presidenta mostró una vez más ayer que jugará a ganar en las próximas elecciones, y que no ahorrará esfuerzos ni escenarios para lograrlo.