Muestra de pinturas y relatos sobre fauna autóctona por Carlos Montefusco. En el Museo Las Lilas

 

 

18 hs Muestra de pinturas y relatos sobre fauna autóctona por Carlos Montefusco. En el Museo Las Lilas. Entrada libre y gratuita

Pintor de los aires del campo y considerado por muchos el continuador de la obra de don Florencio Molina Campos, Carlos Montefusco decidió hace ya veinte años tomar la posta de aquel gran artista argentino. Hoy, aceptó el desafío de El Eco de Tandil y dialogó mano a mano.

Ha continuado en la línea de tantos representantes de nuestra pintura costumbrista como Eleodoro Marenco, Prilidiano Pueyrredón, León Palliere, Rugendas o Monvoisin. Lo une a todos ellos el cariño y la admiración por nuestra gente de campo y por la historia de su Patria.
Fue en su niñez en Avellaneda, cuando conoció los horizontes ilimitados al descubrir la costa del Plata, y tomó contacto por vez primera con la creación divina. Allí la naturaleza enraizó en su alma para siempre.
Dibujante precoz, Montefusco comenzó a tomar el lápiz y garabatear al año de edad siendo en la escuela el típico “nene que sabe dibujar”.

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Deseoso de tomar contacto con el campo y la naturaleza, en el año 1984 comienza la carrera de ingeniero zootecnista y a la par es contratado por la revista “Dinámica Rural” para ilustrar sus notas técnicas dándoles su toque de humor y frescura. Recibido ya, su profesión lo acerca más a su querido campo, a la llanura, a sus paisanos y a “sus bichos”.
Por otro lado, por ser un ávido lector de nuestra historia “chica” y del pormenorizado estudio de “pilchas” y costumbres, almacenará con el tiempo valiosa información que dará a su obra un carácter documental.
El crítico Rafael Squirru dice de él: “Montefusco es dueño de una técnica muy depurada que le permite desarrollar sus ambiciosas composiciones con un dibujo nítido y un color ajustado. Sus escenas pampeanas están pobladas de gauchos y de indios, montados en mancarrones que asumen la dimensión caricaturesca de su maestro. Esta incursión en lo grotesco es bastante menos pronunciada que en Molina; no está puesta al servicio de la risa, más bien se trata de enfatizar las características del caballo, mucho menos evidente en los jinetes.

 

Contrariamente al gran interés que su obra despierta en el público, sus trabajos originales son muy difíciles de ver por hallarse diseminados entre muchos coleccionistas particulares, tanto argentinos como extranjeros.

 

Frente a sus cuadros experiméntase el inefable efecto que produce sólo el auténtico arte. En resumen, quien se detenga frente a una obra de este artista argentino viajará por la historia del Río de la Plata, aprenderá los secretos de la vida rural de antaño, se transformará en conocedor de las tareas camperas y llegará a convertirse en un experto en flora y fauna nativa. Todo aderezado con humor, que se desprende de la sutil caricatura que emana de su pincel.

 

Este sábado el Museo Las Lilas de Arco brindará la poco frecuente oportunidad de ver piezas de este artista incomparable.