El oficialismo pidió que no estuviera Boudou para poder sesionar en el Senado

El bloque que lidera Miguel Pichetto hizo ese reclamo a la Casa Rosada y desde allí le pidieron al vicepresidente que se ausentara; lo reemplazó Zamora

Por Gustavo Ybarra  | LA NACION

Con el aval de la Casa Rosada, el kirchnerismo obligó a Amado Boudou a ausentarse de la sesión celebrada ayer en el Senado para evitar el escándalo al que la oposición tenía previsto someter al vicepresidente, insistiendo en su reclamo de que se tome licencia en el cargo hasta tanto se resuelva su situación procesal en la causa Ciccone, por la que se encuentra procesado.

La decisión se tomó pasado el mediodía, luego de una frenética mañana de cruces telefónicos que tuvieron como protagonistas al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el presidente de la bancada oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), y el propio Boudou.

Según confiaron varias fuentes kirchneristas, la decisión final se tomó en una comunicación entre Boudou y la Casa Rosada, desde donde llegó el ansiado visto bueno de Cristina Kirchner al reclamo de sus propios senadores. Así, la sesión fue presidida por el presidente provisional del Senado, el radical K Gerardo Zamora (Santiago del Estero).

En la versión kirchnerista, el pedido a Boudou para que no presidiera la sesión estuvo fundado en la necesidad de avanzar con el proyecto de ley que otorga inmunidad a los depósitos de los bancos centrales de otros países, que se aprobó ayer (como se informa por separado).

“Si está Boudou, no tenemos ley”, fue el mensaje elevado por la bancada oficialista a la Casa Rosada. Es que para habilitar el tratamiento sobre tablas del proyecto, que no contaba con los días reglamentarios para su debate en el recinto, el kirchnerismo necesitaba del apoyo de los bloques opositores. A eso se sumaba el hecho de que el bloque no contaba con el quórum para aprobarlo ante la ausencia de varios legisladores propios, como la bonaerense María Laura Leguizamón. Para avalar esta versión, voceros cercanos al vicepresidente aseguraron ayer que Boudou “va a estar en la próxima sesión”, aunque todo indica que el Senado no volverá a sesionar hasta la primera semana de agosto.

Sin embargo, Pichetto tuvo un encuentro casual durante una reunión de comisión con Gerardo Morales (Jujuy) en la que el jefe del bloque radical le anticipó que pensaba plantear una batería de medidas destinadas a poner en aprietos al vicepresidente.

“¿Preside Boudou? Si baja Boudou, olvidate de esta ley”, fue el mensaje que le transmitió Morales a su par de la bancada kirchnerista.

Unos segundos después, se sumó a la conversación Gabriela Michetti (Pro-Capital). Si bien la legisladora no fue tan taxativa como el radical, le comentó a Pichetto que su bancada había decidido sumarse al pedido de licencia de Boudou, además de impulsar, como hasta ayer, la vía del juicio político en la Cámara de Diputados.

La jugada radical iba desde exigirle una respuesta al pedido de licencia que la bancada le elevó en una carta la semana pasada, pedirle explicaciones sobre el auto de procesamiento que firmó el juez Ariel Lijo en la causa Ciccone para concluir en un proyecto de resolución que lo obligaba a apartarse del cargo de manera temporaria.

El cuadro se agravaba con la decisión, anticipada por LA NACION en su edición de anteayer, de los senadores del Frente Amplio Progresista (FAP) de abandonar el recinto en repudio a su decisión de mantenerse en el cargo no bien el vicepresidente se pusiera al frente de la sesión.

Las malas noticias para el oficialismo se fueron acumulando en las últimas horas, ya que varios legisladores aliados comenzaron a tomar distancia de la defensa kirchnerista del vicepresidente. Así, el neuquino Guillermo Pereyra (MPN) y la santafecina Roxana Latorre (PJ) realizaron declaraciones públicas apoyando el reclamo de la oposición, sumando así más presión sobre Boudou para que pida licencia.

En la misma línea, en el oficialismo anotaron como sugestivas las ausencias del radical kirchnerista José María Roldán (Corrientes) y de Josefina Meabe (Liberal-Corrientes).

La suerte de Boudou terminó de definirse a las 14. A esa hora, Pichetto se comunicó con Morales y le transmitió que el vicepresidente había decidido no bajar al recinto y que presidiría Zamora.

Aliviados, en el bloque oficialista se encargaron ayer de destacar la actitud del vicepresidente. “Hubo una gran tranquilidad y también un reconocimiento a Boudou por haber facilitado el desarrollo de la sesión”, fue el mensaje que filtraron voceros kirchneristas.

El sainete registrado ayer no es más que un parche y esto lo saben en el oficialismo. “Esto es día tras día”, confiaron desde el entorno del vicepresidente, reconociendo que la figura de Boudou seguirá entorpeciendo el funcionamiento del Senado y que, por ahora, sólo ganaron tiempo hasta la próxima sesión.

CRONOLOGÍA DE UNA JORNADA AGITADA

Boudou quiere presidir

Llegó al Senado a la mañana y transmitió su intención de encabezar la sesión

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Llamadas frenéticas

Pichetto pidió a la Casa Rosada que frene al vicepresidente para evitar un fracaso y un escándalo

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Zamora al sillón

Boudou acepta bajarse y su lugar lo ocupa Zamora..

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Del editor: qué significa. Es la primera vez que el