Día Mundial de la Pasta: historia, secretos y las recetas más ricas

Esta jornada de celebración es la excusa perfecta para degustar los mejores platos preparados en el hogar; además, la palabra de una nutricionista sobre la mejor forma de consumirlas.

Acompañante del hombre desde tiempos remotos, las pastas tienen un sinfín de formas, rellenos y acompañamientos

El hecho de mezclar harina con agua para luego cocinarlo y consumirlo es tan antiguo que incluso hay registros de que los primeros fideos de los que se tenga evidencia datan de hace unos 4000 años.

En el noroeste de China, cerca del río Huang Ho, fue encontrado un tazón de barro, bajo una capa de sedimento de tres metros de espesor.

Allí, dentro de él, se encontraron unos fideos preparados con una especie de mijo originario de China, amarillos, delgados y de unos 50 centímetros de largo.

En Italia, por su parte, ya la antigua civilización etrusca en el siglo IX a.C trituraba cereales y granos, hasta formar una harina, para luego unirlo con agua y luego cocinarlo.

Mucho más acá en el tiempo, en 1995, tuvo lugar en Roma el Primer Congreso Mundial de la Pasta, donde fabricantes de distintos países aunaron fuerzas para lograr más visibilidad a este alimento característico de la cocina mediterránea, con más de 600 formas distintas de preparación a lo largo del Globo, divididos en tres grandes grupos: pastas largas, pastas cortas, pastas rellenas.

“Las pastas se pueden comer en una alimentación saludable, siempre teniendo en cuenta la porción adecuada y cómo combinarlas”, aseguró en declaraciones a Infobae la licenciada en Nutrición Sol Ferrari, a la vez que aclara que “la manera ideal de combinarlas es con verduras, de diferentes maneras, también con aceites vegetales, reemplazar crema por queso crema light, o agregar frutos secos”.

Según detalló, “las pastas clásicas están hechas con harina de trigo, la cual nos aporta carbohidratos, y calorías. Los carbohidratos son un macronutriente clave en nuestra alimentación, lo importante es saber cómo combinarlos y la calidad de los mismos”.

Por ejemplo, “harinas integrales, sémola, o combinar dichas harinas con verduras como ñoquis de remolacha o calabaza en vez de papa, ya que esta última contiene más carbohidratos aún, o ravioles de masa de espinaca o calabaza rellenos de verdura y/o ricota, fideos de masa de espinaca o acelga, con lo cual estaríamos aportando fibra, vitaminas y minerales. De esta manera y acompañadas de verduras, disminuimos el índice glucémico de la pasta”.

Al consumir alimentos con una carga glucémica alta, “es decir alta cantidad de carbohidratos simples (harina de trigo o azúcares), la glucosa en sangre aumenta, por lo tanto aumenta la insulina que es la encargada de que entre la glucosa a los órganos, y el cuerpo entiende que tiene energía de sobra, por lo tanto tiene que guardarla, y la manera de guardarla es en forma de grasa en el tejido adiposo”, aclaró Ferrari.

Sin embargo, también deja en claro que “la moderación y el equilibrio son los elementos indispensables para poder incluir las pastas a tu dieta. Como todos los alimentos, es fundamental evitar los excesos. Pero lo más importante a destacar es que la pasta por sí sola no engorda, sino su combinación, la calidad y la cantidad”.

En exclusiva para Infobae, los más destacados cocineros y nutricionistas presentan las preparaciones más ricas e incluso saludables, para poder preparar en casa los platos más imponentes de la cocina con pastas.